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los perfiles hipotéticos

La hipótesis de los perfiles Ewel

Fuimos tres hermanos que nos complementamos de maneras muy diferentes. De la parte de los Ewel – siguiendo mi hipótesis – podríamos considerar una tipología psicológica a partir de los perfiles

- Marino – comerciante: tendencia a viajar y a vivir como independiente haciendo negocios (vertiente judía)

- Marino – aventurero: el interés es el viaje, la aventura, el conocimiento de gente y mundos nuevos.

- Militar – disciplinado: interés por las armas, las epopeyas la justicia, los ideales etc.

- Militar – “soñador”: intereses separados de aventura, armas y aventuras épicas, pero más en sentido de imaginarlas que de ejecutarlas realmente. Admirar el guerrero pero mirar espantado la limitación de la disciplina militar.

- Militar – comerciante: la disciplina del militar, rigidez terquedad tal vez, independencia y buenos negocios.

- Intelectual – artista: aventurero, soñador, ejecutante de hacer lo que quiere realmente hacer y no otra cosa (el problema mas serio es en las situaciones en las que no ha definido aun lo que quiere hacer).

Es así que en referencia a los viajeros y aventureros: Don Carl Johann Eduard Ewel se escapo de su casa – según lo que el papa me contó – y se fue a estados unidos donde hizo una fortuna aparentemente considerable. Mas adelante aparentemente escribió a la familia. De todas formas el papa en sus investigaciones recuperó la historia.

Los viajeros: los tres que estudiamos en Argentina, los tres hicimos post grado afuera, Oscar se fue al Ecuador, aunque volvió, pudo haberse quedado. Yo me fui a Bélgica, y ahora tico a Guatemala… los viajeros, viajeros son.

En lo e militar, podemos incluir los valores de disciplina – con los rebeldes anti-disciplina – el sentido del honor, unido a un sentido de la corrección y seguimiento absoluto de la ley. Estos son valores que pueden derivarse de la cuestión militar si sacamos el lado bélico.

Los demás miembros pueden jugar con estas categorías, quizás aumentar otras o ver si las hipótesis se cumplen.

“El rebelde sin causa”

En este sentido, las personalidades de Roberto y Oscar fueron siempre altamente complementarias como el lavado y el planchado de ropa: Oscar lavaba – a la época de manera muy fastidiosa, a la mano – Roberto planchaba de manera que no quede ningún pliegue en camisa ni pantalón. Por mi parte nunca planché, lavaba mi ropa a mano y de vez en cuando Jose Valdes me llevaba a su lavandera, con gran placer mío. Esa es la diferencia entre la educación de los tres.

Mis hermanos me llamaban desde pequeño “el rebelde sin causa” posiblemente con la influencia de la época a partir de la película de Nicolás Ray (1955). Les recuerdo un poco el argumento: Jimmy Stark en el rol de James Dean, es un estudiante en un instituto, es un chico particularmente difícil: confuso y desorientado, se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos, a consecuencia de los cuales su familia, en la cual es el hijo único, se ve obligada a un permanente peregrinaje de una ciudad a otra. Llegado a una nueva localidad, en la que también encontrará nuevos sentimientos hasta entonces desconocidos como ser el amor, de Judy (Natalie Word); y la amistad admirativa de ‘Platón’ Crawford, un muchacho aún más joven que él, no tarda en sostener su enésimo enfrentamiento, aunque, en esta ocasión, las consecuencias serán mucho más terribles...” en fin de ahí la imagen de Jeames Dean como representante en esa época de “el joven rebelde”.

Mas adelante, al final de mi psicoanálisis me doy cuenta que tal vez lo que me defendió fue justamente “el sin causa” pues en mis correrías políticas, cada vez que le proporcioné una causa al rebelde me fue como la mona.

Sobreprotegido, mimado, caprichoso, voluble inconstante, antojadizo y molestoso el rebelde sin causa era dueño y señor de toda la casa ya que sus hermanos estuvieron en Argentina estudiando desde mis cinco a trece años mas o menos. Roberto – con quien jugábamos nuestra rivalidad fraterna – me llamaba “hijo único” y peleábamos nuestra supremacía “yo soy el primogénito” decía uno “pero yo soy el preferido” contestaba el otro, este era nuestro dialogo. Una pelea similar a la de “quien se come la nata del desayuno – pues en esa época la lechera traía leche cruda y se hacia hervir, se sacaba la nata en un plato y al día siguiente era una delicia sobre el pan, pero la cantidad no era enrome – de ahí que el que se levantaba primero podía comerse la nata. No me acuerdo que Oscar haya entrado en ese juego.

Tomando esta guía de lectura cada uno puede encontrar sus rasgos y/o ampliar la guía. Las características personales de nuestros personajes podríamos decir que:

Roberto creo que tenía el cerebro dividido en dos: lo que le interesaba y lo que no le interesaba. Los temas podían pasar de una categoría a la otra sin dificultad, pero cuando algo le interesaba era absolutista, es decir, ¡lo que le interesaba era lo más importante del mundo! y ¡debía serlo para él y para todos!. Cuando ya no le interesaba parecía que el asunto nunca existió. Para quienes lo rodeaban, una vez que habían comprendido el mecanismo no se hacían mucho problema ya que el mecanismo en si mismo lleva cierta relatividad y pese a su exuberante expresividad el resultado final podía relativizarse.

Oscar en cambio era mas austero, reservado, reflexivo y mucho menos expresivo, pero cuando toma una decisión la tierra tiembla, las montañas se sacuden y los peces en los ríos saltan varios metros ya que ¡ciertamente hace lo que decide! Pase lo que pase. Por lo que los que le rodean se activan muy rápidamente cuando sienten olor a quemado y sacan las papas del fuego.

En mi caso, oscar me educó gracias a él se manejar bicicleta, se nadar, y peleó por que yo sea más independiente y me dejen hacer mis cosas solo – lo que corresponde muy bien a su método – que me dejen de sobreproteger. Siempre del lado racional y lógico de la vida.

Roberto en cambio funcionó como un cuate. Justamente al ser “una persona acompañada” tenía que hacerme participar a sus actividades. Es así que a la edad de 14 años yo frecuentaba lugares como el “bar comercio” con los amigos de mis hermanos y andaba metido entre ellos como un gato en un grupo de leones.

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